jueves, 17 de marzo de 2011

Sobre el término cibercultura

En esta ocasión vamos a desgranar poco a poco los llamados nuevos paradigmas que nos ha entregado la Sociedad de la Información con base en el uso de las nuevas tecnologías digitales. Es un hecho que estas herramientas han modificado nuestra conducta, y no sólo en el ámbito de la socialización, sino en tópicos como el trabajo, la política, la cultura, entre otros más.

En esta ocasión, gracias a un texto escrito por Jaime Alejandro Rodríguez, de la Universidad Javeriana de Colombia, reflexionaremos sobre el concepto de Cibercultura.

Para algunos autores como Pierre Levy, la cibercultura es un conjunto de técnicas, un know how, una manera de hacer las cosas en el ámbito del ciberespacio. Y estas herramientas digitales nos están entregando una nueva manera de hacer cosas que anteriormente hacíamos. ¿Podríamos afirmar que nuestras rutinas sociales y el trabajo que desarrollamos en el ciberespacio constituyen la nueva forma de hacer cultura? Vamos al texto mencionado...

El término "cibercultura" es utilizado por diversos autores para agrupar una serie de fenómenos culturales contemporáneos ligados principal, aunque no únicamente, al profundo impacto que han venido ejerciendo las tecnologías digitales de la información y la comunicación sobre aspectos tales como la realidad, el espacio, el tiempo, el hombre mismo y sus relaciones sociales.

Algunos autores como Kerckhove y Lévy, definen la cibercultura como la tercera era de la comunicación, en la que se habría configurado un lenguaje todavía más universal que el alfabeto: el lenguaje digital. Una era que habría seguido a las de la oralidad y la escritura. Kerkchove, además, propone comprender la cibercultura desde tres grandes características: la interactividad, la hipertextualidad y la conectividad (Inteligencias en conexión. Hacia una sociedad de la web)

Pero habría mucho más que decir sobre la cibercultura. Desde el punto de vista del impacto tecnológico, una cuestión clave para la cibercultura es poder discernir de qué modo están afectando las nuevas tecnologías a la inteligencia y a las formas de usarla. Al respecto, Kerckhove, en su libro. La piel de la cultura Investigando la nueva realidad electrónica, indaga los efectos de las tecnologías electrónicas desde la televisión hasta el ciberespacio, pasando por la realidad virtual, el Internet, la biomecánica y las llamadas por él psicotecnologías.

Por su parte, Sherry Turkle, en su libro: La vida en la pantalla. La construcción de la identidad en la era de Internet, nos ofrece una muy bien documentada descripción de las nuevas subjetividades que surgen ante la irrupción y extensión de las nuevas tecnologías digitales, y muy especialmente acerca del problema de la identidad en el ciberespacio.

Para Mark Dery, en su documento: Velocidad de escape. La cibercultura en el final de siglo, una descripción justa de la cibercultura debería atender toda una gama de fenómenos subculturales tales como la ciberdelia, el cibrepunk, el arte cibernético, el ciborg (cuerpo y tecnología) y la "robocopulación" o sexo por tecnología, entre otros temas.

Y precisamente en un libro que aborda este último aspecto de la cibercultura: El eros electrónico, Román Gubern se propone describir los efectos emocionales del impacto de la nuevas tecnologías de la información y la comunicación, desde una perspectiva biológica y antropológica. Gubern se detiene en fenómenos como la extensión de la pornografía, los usos amorosos del correo electrónico, la aplicación sexual de las imágenes digitales y de la realidad virtual, así como en lo que él llama el ideal claustrofílico y sus servidumbres.

Pero Gubern también propone reconsiderar la compleja evolución histórica de las imágenes icónicas en la cultura occidental, a partir de la irrupción de las nuevas tecnologías de la ilusión perceptual, especialmente, la Realidad Virtual. En su libro: Del Bisonte a la Realidad virtual. La escena y el laberinto, Gubern percibe la RV como una síntesis, aún no enteramente asimilada, de dos tradiciones occidentales: la imagen-escena explícita y la imagen-laberinto hermética.

En su libro: Elegía a Gutemberg, Sven Birkerts, asumiendo una postura similar a la de Kernan (en La muerte de la literatura), ve la cibercultura más como una época de transición hacia la consolidación de una "cultura electrónica" que estaría acabando con los valores propios de la "cultura de la imprenta", en la que estamos embarcados hace más de doscientos años; y hace un dramático pero justo balance cultural en el que es posible apreciar lo que se gana con la época por venir, pero también lo que se pierde. Birkerts no duda en calificar esta época de transición como la del último pacto fáustico de la humanidad.

Luis Joyanes, por su parte, describe en su libro Cibersociedad, los retos sociales ante un nuevo mundo digital, que incluyen aspectos tales como los cambios sociales de la revolución informática, los factores del cambio que han conducido a la cibercultura y un análisis de la nueva sociedad: la cibersociedad, centrado en los valores éticos asociados al cambio.

En atracción mediática. El fin de siglo (XX) en la educación y la cultura, Cafiero, Marfioti y Tagliabue, compilan una serie de reflexiones sobre los distintos cambios culturales de nuestra sociedad contemporánea, registrando su impacto en los campos de la educación, la ciencia y la tecnología, los medios, la política y la industria cultural.

Edward Barret y Marie Redmond, reúnen una serie de interesantes artículos en torno a lo que consideran es la nueva forma de construcción social del conocimiento, basada en los medios contextuales.

Steven Holtzman se detiene en el análisis de una posible "estética del ciberespacio". En su libro: Digital Mosaics, propone una descripción de lo que él denomina "Mundos Digitales", a los que considera una nueva presencia basada en la virtualidad, la computación y la animación, y luego plantea la consolidación de un nuevo medio expresivo, específico y potencialmente arrollador.

Guiomar Salvat en: La experiencia digital en presente continuo, recoge diversos artículos que extienden su análisis del impacto de "lo digital" más allá de la esfera artística a otros aspectos de la vida cotidiana como la comunicación, el ámbito legal y el sociológico. Con este panorama se logran visualizar con mucha objetividad las tremendas repercusiones de una tecnología que debe ser apreciada con criterios oportunos e integrales

Pierre Lévy ofrece una bienvenida a "lo virtual" como su manera de describir la cibercultura. Para este autor, la virtualización se ha extendido a distintos aspectos de la cultura contemporánea: el cuerpo, el texto, la economía y la inteligencia. Describe su operatividad y propone algunas alternativas para intervenir en las transformaciones culturales, actualmente en curso.

James O¨Donnel, prefiere examinar los Avatares de la palabra en un libro que centra su atención en el destino de la palabra escrita, no sólo como medio expresivo, sino como fundamento de la academia y de la educación.

Una reflexión semejante se expresa en la compilación de Geoffrey Nunberg: el futuro del libro, en la cual se plantean diversos temas que confrontan el destino del libro frente a la tecnología electrónica

Tomás Maldonado realiza una Crítica de la razón informática, centrando su análisis en los aspectos político (el impacto sobre la democracia), tecnológico (la telemática y los nuevos escenarios urbanos) y epistemológico (cuerpo humano y conocimiento digital).

Con una intención similar, pero con base en un corpus más amplio, José Luis Sánchez Noriega, realiza una importante Crítica a la seducción mediática. En la parte pertinente de su libro, Sánchez Noriega plantea una ambivalencia esencial en el desarrollo y promoción de las llamadas autopistas de la información. Sin embrago, toda la estructura metodológica del libro, si bien enfocada al sistema mediático tradicional (cine, televisión) es aplicable al impacto social y cultural de las nuevas tecnologías, entendidas como nuevos medios de comunicación masiva.

Finalmente, Aranowitz, Martinson y Menser, reúnen varios artículos para comprender mejor la interrelación entre cultura, tecnología y ciencia, en un libro titulado: Tecnociencia y cibercultura, que pretende aplicar el enfoque de los estudios culturales y de la complejidad en un fenómeno que parece identificar nuestra cultura contemporánea: el inevitable re-encuentro entre ciencia y cultura.

En realidad, habría muchos más enfoques y temas que tratar para poder comprender a plenitud el fenómeno de nuestra cultura contemporánea y que nosotros hemos englobado bajo el término Cibercultura. Pero creemos que el estudio y análisis de estos títulos permiten obtener un panorama amplio, objetivo y práctico acerca del ambiente cultural en el que se mueve e intenta surgir la narrativa digital.

jueves, 14 de octubre de 2010

BIBLIOGRAFÍA PARA LA TESINA

Estimados alumnos, les publicamos algunas obras que pueden consultar para su trabajo de tesina

  1. Castells Manuel La era de la información: economía, sociedad y cultura Ed. Siglo XXI, México, 2000
  2. Chomsky Noam, Dietrich Heinz La sociedad global Ed. Joaquín Mortiz. Colección contrapuntos. México, X reimp. 2001.
  3. Islas Octavio, Gutiérrez Fernando Explorando el ciberperiodismo iberoamericano Ed. CECSA, ITESM de Monterrey, México, año 2002.
  4. Islas Octavio, Gutiérrez Fernando Internet. El medio Inteligente Ed. CECSA, ITESM de Monterrey, México, año 2000.
  5. Islas Octavio; Benassini Claudia Internet, columna vertebral de la sociedad de la información Coedición ITESM-CEM, Miguel Ángel Porrúa. México, 2005.
  6. Negroponte Nicolás Ser Digital Ed. Océano, México, 1995
  7. Trejo Delarbre La nueva alfombra mágica, usos y mitos de internet Ed. Fundesco, Madrid, 1996
  8. Sartori Giovanni Homo Videns, la sociedad teledirigida. Ed. Taurus. España, 1998.
  9. Villanueva Ernesto Derecho Mexicano de la información Ed. OXFORD University Press, México, año 2000.

Sobre la cibercultura

Cibercultura ¿realidad o invención?

Para Ricardo Faura, doctor en Antropología Social de la Universitat de Barcelona, el término cibercultura es "el conjunto de técnicas, de maneras de hacer, de maneras de ser,de valores, de representaciones que están relacionadas con la extensión del Ciberespacio".

En un artículo titulado menciona que por Cultura debemos entender "ese todo complejo que incluye el conocimiento, las creencias, el arte, la moral, el derecho, la costumbre y cualesquiera otros hábitos y capacidades adquiridos por el hombre como miembro de la sociedad".

Para Faura, por su carácter universal y masivo, internet y las nuevas tecnologías van a dar cabida a una cultura universal, con distintos matices y puntos de vista.

En su escrito, Faura afirma, citando al antropólogo Leslie White, que el origen de la cultura se produjo cuando el hombre adquirió la capacidad de simbolizar, de dotar de significado a las cosas o hechos. Y dice que la cibercultura está llena de símbolos.

Los internautas utilizan los llamados emoticons para expresar estados de ánimo, sentimientos. Además internet es muy visual, y está lleno de imágenes, íconos, logotipos, etcétera.

Pero el problema es saber si somos capaces de descifrar los símbolos que se encuentran en la red. Los símbolos requieren capacidad de abstracción. Si no la poseemos, seremos unos cibernautas con muchos datos, mucha información, pero con poca capacidad para abstraer lo que se nos presenta.

En el llamado ciberespacio los internautas comparte mucha información y se involucran con grupos que tienen sus mismas inquietudes. Forman parte de comunidades virtuales y grupos de discusión.

Sobre algunas desventajas de la Revolución Digital. Parte II.

El exceso de Información
Nuevo contexto: Sociedad de la Información
Nueva estructura: sociedad de Red
Revolución Digital: la riqueza viaja por internet

Más información


¿Mayor conocimiento?

Si no se procesa, la información no tiene valor alguno. Informarse cuesta y nada puede suplir el esfuerzo intelectual que supone.
El uso que en muchas ocasiones se hace de la información existente, no sólo no contribuye a desarrollar un pensamiento crítico, sino que favorece la confusión y multiplica los tópicos.
No está de más, al margen de confiar en los avances científico-tecnológicos, proponer una ecología digital ecología con la que aprender a hacer un buen uso de la tecnología y la información con la que a buen seguro habremos de convivir... cada vez más.

Intoxicación

Intoxicación intelectual producida por el exceso de información. La emergente SI se ve aquejada por el síndrome de sobreabundancia de información. La capacidad de producción de información es infinitamente mayor a la capacidad de absorción por parte de la sociedad. Término acuñado por Alfons Cornella para describir el estado del hombre moderno ante la sobrecarga intelectual: "el problema con el que nos enfrentamos es de orden cultural o psicológico, sociológico. La angustia provocada por la información, la ansiedad de saber que tengo más información de la que puedo manejar; de pensar que no tengo tiempo para absorber toda esta información, es un problema que no es meramente tecnológico. Por mucha tecnología que definamos o que construyamos en los próximos años para resolver el problema, es probable que no se resuelva, porque la información se multiplicará de manera mucho más rápida que la capacidad que tenemos de generar tecnología para manejar este flujo de información en exceso". Alfons Cornella: Cómo sobrevivir a la infoxicación.

Pseudocultura

El individuo tiene la sensación de estar informado de todo, pero le resulta imposible formarse un criterio acerca de lo que está pasando, ya que ha perdido la capacidad de reflexión, de relacionar contenidos diversos y fragmentos de información.

Blanca Muñoz, Profesora de Sociología, realiza una oportuna descripción del fenómeno pseudocultura, que "ofrece al ciudadano la sensación de estar informado de todo, cuando lo que en realidad ocurre es que el individuo pierde su capacidad de reflexión, de relacionar tal ingente cantidad de contenidos, informaciones o eventos aislados y fragmentados, o lo que es peor, previamente seleccionados y servidos en bandeja según ideologías u objetivos pretendidos, de modo que, le resulte imposible formarse un criterio acerca de qué está pasando".

Esta teoría, que parte de Adorno y Horkheimer, adaptada a la sociedad de la información, sería el nuevo modelo cultural -valorativo e ideológico- surgido tanto de los media, como de las industrias dedicadas a la creación de mensajes estandarizados que, a través de las diversas redes de comunicación, provoca un rebajamiento de los procesos intelectuales y sensitivos del receptor-consumidor, que anula su capacidad de análisis causal y crítico para convertirse en un sujeto pasivo que consume la información sin Criterio, sin cuestionar apenas nada, tal y como le llega. Ya apuntaba Marcuse que "la vida diaria se desenvuelve entre propaganda, consignas, productos y mercancías (información), de manera que el individuo va perdiendo la perspectiva de un universo múltiple y complejo". La formación de un Criterio en el sentido humanista, siempre ha nacido de una búsqueda -individual o grupal- que requería de un esfuerzo intelectual y sensorial por parte del receptor.

Pero, según refleja la socióloga Muñoz, en las mercancías de la pseudocultura todos los procesos están adaptados al consumo masivo, y todos los elementos complejos que requieren una concentración espiritual se simplifican. Así, el fragmento de ópera sustituye a la obra completa, el best-seller se hace más fácil y manejable en su lectura, se readaptan textos clásicos y se reconvierten en espectáculos musicales, mientras fascículos y folletos ponen al alcance de todo el mundo, de modo fácil y sencillo, 'la totalidad' del conocimiento científico, artístico o literario.

INFORMACIÓN DEL INSTITUTO UNIVERSITARIO DE POSGRADO, MASTER EN PERIODISMO DIGITAL, 2004.

Sobre algunas desventajas de la Revolución Digital I


La Revolución Digital

La Revolución Digital crea una infraestructura comunicacional a partir de las autopistas de la información. Lo que más se intercambia son recursos económicos, transacciones financieras que mueven millones en bolsa, y se producen gracias y a través de intercambios de información. La información que circula a través de Internet tiene un gran valor, ya que es la nueva moneda de cambio, la información-mercancía.


Consecuencias de la revolución digital en la empresa.

Una importante consecuencia de la revolución digital es la mundialización, que se manifiesta en dos planos:

Plano comunicativo: Dinámica social. Utopía comunicacional o de la sociabilidad total. Internet permite que todas las personas del planeta se hallen potencialmente en comunicación permanente.

Plano económico: Dinámica financiera, apoyada en las grandes transformaciones que tienen lugar en el campo de la comunicación. Las transformaciones tecnológicas tienen consecuencias cruciales en la organización de la economía.

¿Economía Nueva o Vieja? Qué más da...por Analítico
11/04/2001, 13:11 GMT+1

"Nueva Economía" es uno de esos términos ambiguos y un tanto vacíos de sentido que como Nasdaq, proveedor de contenido o incubadora deben formar parte del vocabulario de los observadores interesados en las nuevas tecnologías y su impacto sobre la sociedad.
¿Pero existe algo así como la Nueva Economía? Sí, si con ella definimos y englobamos los enormes avances tecnológicos y de productividad que está originando la introducción masiva de las tecnologías relacionadas con Internet. No, si utilizamos este término para implicar que las reglas de juego y los mecanismos de coordinación políticos y económicos han cambiado radicalmente.

Poco de nuevo en las finanzas

En los aspectos puramente financieros la Nueva Economía tiene poco de nuevo. El actual derrumbe del Nasdaq lo demuestra de sobra. Las técnicas de valoración siguen siendo las mismas de siempre. El DCF (descuento de los flujos de caja) sigue reinando entre las técnicas que emplean los analistas financieros en la difícil tarea de obtener el valor de una compañía. En otras palabras, una métrica como el número de páginas vistas o la cantidad de usuarios únicos puede ser muy válida como información para mejorar la gestión de un website, pero no debe ser utilizada a la hora de valorar una empresa. ¿O es que acaso se utiliza el número de personas que entran, y no necesariamente compran, en El Corte Inglés, Carrefour o Walmart para determinar el valor de estas empresas?

Los efectos macroeconómicos o el paralelismo del ferrocarril

En cierto modo se puede hacer una comparación entre lo que significó la introducción del ferrocarril y la aparición de Internet. A mediados del siglo XIX el ferrocarril aumentó la productividad de las economías occidentales (aunque distinguidos economistas como el Premio Nobel de Economía Robert Vogel discrepan de esta visión). La aparición del ferrocarril posibilitó el transporte de productos de unas zonas a otras. De esta manera una zona se especializaba en la producción de aquellos bienes en los que tenía una ventaja comparativa frente a las demás regiones e importaba bienes cuya producción era más barata en otras zonas. Internet ha tenido un efecto similar sobre la eficiencia económica al reducir de manera considerable los costes de transacción y la "fricción" existente entre compradores y vendedores de bienes y servicios (derrumbe de barreras geográficas y democratización del acceso a la información).

A nivel macroeconómico estos efectos positivos se han reflejado en las enormes tasas de crecimiento que ha tenido EEUU, la economía más permeada por Internet, en la segunda mitad de la década de los noventa.

Es cierto que la introducción del ferrocarril en EEUU conllevó la formación de enormes fortunas: ahí esta el caso del magnate neoyorquino Cornelius Vanderbilt (1794-1877). De manera similar la aparición de Internet ha ayudado a enriquecer a los Bill Gates (Microsoft), Tim Koogle (Yahoo!) o Larry Ellison (Oracle) de nuestra época. Ahora bien, así como un vendedor que ponía un carrito de venta de refrescos en los trenes no tenía altas expectativas de rentabilidad económica a finales del siglo XIX, tampoco las tienen en la actualidad muchas empresas por el mero hecho de estar relacionadas con Internet.

El ciclo macroeconómico no ha desaparecido

Asimismo, hay que resaltar que la mayor eficiencia originada por la reducción de los costes de información y transacción mitiga, pero no hace ni mucho menos desaparecer, el ciclo económico. ¿Un ejemplo? El modo de producción "just in time" facilitado por la integración informática de las divisiones de ventas, compras y producción de las empresas, y el contacto con proveedores y clientes a través de sistemas de EDI o Internet reduce, pero no elimina la necesidad de disponer de inventario para atender las necesidades imprevistas de los clientes. ¿No está de acuerdo? Pues observe el actual ciclo de reducción de inventarios (y menor producción) por el que están atravesando muchas empresas tecnológicas estadounidenses debido a la fuerte contracción de la demanda de sus productos.

Una perspectiva errónea u obcecarse con las puntocom

Además, los medios de comunicación (entre ellos Baquía) a veces se centran excesivamente en la cobertura de las empresas puntocom cuando informan sobre la "Nueva Economía". Pues, señores y señoras, todo indica que estamos equivocados (¡mea culpa!). En gran medida la auténtica revolución está teniendo lugar en las empresas tradicionales que están adoptando las nuevas tecnologías y estudiando las implicaciones de la conectividad IP para sus compañías y modelos de negocio.

Este es el caso de la inmensa mayoría de los bancos que ven en Internet un nuevo, pero ni mucho menos, exclusivo canal de distribución. Otro caso es el de los medios de comunicación (por ejemplo Martha Stewart y Televisa) que están implantando estrategias de convergencia en las cuales una marca y un contenido son distribuidos a través del mayor número de canales posibles, entre ellos la Red. La conversión de compañías como Netjuice y Coverlink de incubadoras de puntocom a consultores estratégicos de empresas tradicionales no hace más que subrayar que donde se reparte el bacalao de la adopción de Internet es en las empresas tradicionales.

A fuerza de simplificar, la conclusión es que la Nueva Economía está siendo absorbida por la Vieja Economía. En esencia, la vida sigue igual.

viernes, 8 de octubre de 2010

Propuesta de esquema del primer capítulo de la tesina


I. Sobre la sociedad de la información

1.1 Definición y conceptos, que abarcarían las nuevas tecnologías, el desarrollo de internet.
1.1.2 Características de la SI.

1.2. Ventajas

1.2.1 Omnipresencia
1.2.2 Innovación
1.2.3 Interactividad
1.2.4 El lenguaje hipertextual


1.3 Desventajas

1.3.1 La brecha digital
1.3.2 El exceso de información
1.3.3 La falta de criterio para procesar la información
1.3.4 La expresión de la violencia en el ambiente virtual
1.3.4.1 El anonimato y la suplantación de identidad
1.3.4.2 El bulling y otras expresiones de violencia
1.3.4.3 La pérdida de la intimidad

Desarrollo redactado por el autor, de acuerdo lo dicho por Trejo Delarbre: desigualdad (brecha digital e intelectual), Omnipresencia (usuario heterogéneo, la información se puede generar y consultar en cualquier parte del orbe), velocidad (ancho de banda, capacidad de generar un rápida retroalimentación), innovación (el desarrollo de las TIC´S e internet), ¿libertad?, interactividad (demanda de un usuario proactivo que sea demandante con contenidos), multilinealidad, colaboración, etcétera...

1.4 Breve desarrollo de las TIC´S e internet como generadores de la SI

1.4.1 Las TIC´S y un nuevo esquema de comunicación
1.4.2 Desarrollo de Internet

1.5 Globalización y Sociedad de la Información, breve historia

1.5.1 Los nuevos paradigmas surgidos de la SI
1.5.2 Las redes sociales
1.5.3 Las comunidades virtuales
1.5.4 La cibercultura
1.5.5 El e-trabajo
1.5.5 El e-gobierno
1.5.6 El e-learning
1.5.7 El ciberperiodismo
1.5.8 El comercio electrónico




jueves, 7 de octubre de 2010

CIBERCULTURA LA ALDEA GLOBAL DIVIDIDA

Para todos aquellos cuyo trabajo esté relacionado con el tema de la cibercultura les publico esto para debatir y reflexionar

CIBERCULTURA LA ALDEA GLOBAL DIVIDIDA

José Joaquín Brunner
Mesa redonda sobre Cibercultura, Hannover 2000, Hannover, octubre 1999

De cibercultura y ciberespacio—igual como de globalización—, se habla de muchas y diferentes maneras, en distintos contextos y con variados propósitos. Por ejemplo, un popular diccionario de tecnologías de la información describe el ciberespacio como "la geografía virtual creada por computadoras y redes";cual si fueran territorios aéreos. A su turno, un autor escribe: "habitualmente, hablar de cibercultura significa hacer una redada de los usuales sospechosos: adolescentes de todas las edades actuando fantasías de Neuromencer, invención de identidades en línea a través de MUDs y chats, comunidades virtuales que se comunican en la red, fascinación con teorías cyborg y cibersexualidad en campus universitarios y sitios underground, revistas tales como Mondo 2000, Wired y 21.C; ficción ciberpunk con un pie puesto en el acelerador, mercado global de la información multimedia y la entretención, y aquel amplio grupo de artistas, escritores y filósofos para quienes la Red es el lugar más interesante donde jugar, vivir, pensar y crear."

Mi propósito es confrontar, desde la perspectiva latinoamericana, las posibilidades que las utopías ciber atribuyen a las nuevas tecnologías de información y comunicación. ¿Abren éstas, efectivamente, y por sí solas, nuevas avenidas de desarrollo? El espacio virtual, ¿estrecha o ensancha la brecha de conocimiento entre los países? Y la cibercultura, ¿da lugar a nuevas formas de integración global y a un uso más simétrico de la información disponible a escala mundial? En fin, ¿podemos compartir la esperanza casi bíblica de Nicholas Negroponte de que "the third shall be first ";y, por tanto, que el Sur dejará atrás el subdesarrollo, la pobreza y la dependencia por la vía de bits y conexiones de red? Para comenzar, permítanme relatarles algo que he visto, con mis propios ojos, en el extremo sur del mundo. He visto como en un apartado pueblo de Chile, a 800 kilómetros de la capital, un grupo de jóvenes de alrededor de 16 años de edad se había puesto en comunicación con el resto del mundo en un esfuerzo por ampliar y mejorar su educación. Su escuela, compuesta de alumnos pobres—cuyos padres seguramente no completaron siquiera la enseñanza primaria—se había visto favorecida recientemente por un convenio suscrito entre el Ministerio de Educación y la principal empresa telefónica del país, filial de una multinacional de origen español.

En virtud de dicho convenio todos los establecimientos escolares del país están siendo progresivamente conectados a la Red. De allí que esa escuela distante, al final del mundo, dispusiera de computadoras—aunque todavía no en número suficiente—y de acceso gratuito a la Internet. Pues bien, sus alumnos habían iniciado, por cuenta propia, un proyecto consistente en fotografiar los grafitti de su pueblo; en especial aquellos expresivos de cultura juvenil. Luego, cuando la escuela se conectó a Internet, decidieron buscar—y encontraron—grafitti provenientes del ancho mundo global. Entusiasmados, presentaron su proyecto al profesor y él aceptó integrarlo al trabajo regular en la sala de clase. En seguida los alumnos entraron en comunicación con jóvenes de diversas partes del mundo, primero para intercambiar información sobre la escritura en los muros y, después, para usar esa información en un estudio comparado culturas juveniles en un contexto internacional. De paso esos alumnos aprendían a trabajar en equipo, a conocer la geografía de la globalización, a usar la computadora, a navegar en la Red, a apreciar las diferencias culturales y a descubrir problemas comunes de la juventud alrededor del mundo.

No tengo dudas, en consecuencia, que la revolución de las nuevas tecnologías de información y comunicación abre grandes posibilidades para la educación de los países en desarrollo. Al mismo tiempo, sabemos que el desarrollo económico y social depende, hoy más que nunca, de la educación; dentro y fuera de la escuela, presencial y a distancia, obtenida cuando niño o joven y luego a lo largo de la vida de las personas. Sin duda, el desarrollo de las naciones se verá favorecida por un creciente empleo de los recursos de aprendizaje que ofrece la Red.¿Significa esto aceptar, sin más, que el nuevo mundo digital guarda la promesa de un futuro donde "the third shall be first"? ¿Por tanto, donde las desigualdades entre pobres y ricos podrían borrarse y se cerraría al fin la brecha de conocimiento que separa a las naciones?Es cierto que la cibercultura disminuye el aislamiento de los pobres.

Mas, por ahora, un quinto de la población mundial— aquel que vive en los países de menor desarrollo—sólo posee un 1,5% de las líneas telefónicas a nivel global, mientras el 20% más rico controla un 74% de ellas. Toda África tiene menos líneas telefónicas que la ciudad de Tokio.Es cierto también que los países del Sur hacen enormes esfuerzos por mejorar su educación, frecuentemente en medio de grandes dificultades. Pero, aún así, todavía los países industrializados—que reúnen al 25% de los alumnos a nivel global—gastan 6 veces más en formación de capital humano que los países en desarrollo, donde vive un 75% de los alumnos del mundo.Es efectivo asimismo que escuelas conectadas a Internet, como aquélla que mencioné, empiezan a aparecer en varios países del Tercer Mundo.

Sin embargo, las naciones avanzadas, donde habita un 15% de la población mundial, reúnen a un 88% de los usuarios de Internet. En América Latina y el Caribe, por el contrario, sólo un 0,2% de la población accede a la Red. E incluso allí donde más se ha avanzado en la conexión de los colegios a Internet, las computadoras son escasas y se encuentran en una sala especialmente dedicada, mientras los Estados Unidos y los países de Europa Occidental se dirigen a toda velocidad hacia la meta de conectar cada sala de clase de todos sus establecimientos escolares. Por último, debo llamar la atención hacia el hecho de que aquella parte de la población mundial sin acceso a la lingua franca de nuestra época—el inglés—, que equivale al 99% de la población mundial, se encuentra en clara desventaja; prácticamente un 80% de los sitios de la WWW emplea ese influyente idioma, lo cual transforma la cultura global en un hogar de sólo un idioma.En suma, la cibercultura es un horizonte global de posibilidades cuyas potencialidades, sin embargo, se encuentran distribuidas muy desigualmente.

Los usuarios de Internet representan sólo un escuálido 2,4% de la población a nivel mundial según el último Informe de Desarrollo Humano del UNDP. De hecho, "dentro de cada de cada región, sólo el vértice de las sociedades nacionales han ingresado a la era digital […] ¿Qué caracteriza a esas minorías y las separa del resto? Que en el presente el acceso a Internet corre paralelo a las líneas que dividen a las sociedades nacionales, oponiendo a educados y analfabetos, a hombres y mujeres, a ricos y pobres, a jóvenes de viejos y urbanos de rurales".Dicho en otras palabras: para que el mundo globalmente alcance el mismo nivel actual de desarrollo de su infraestructura de información que existe en los 9 países más avanzados—que se encuentran en Norte América y Escandinavia—sería necesario multiplicar por 13 veces el número de Internet hosts, crear mil millones de páginas electrónicas, elevar por cuatro veces el número de receptores de televisión y por cinco veces el número de líneas telefónicas.Mientras eso no ocurra seguiremos viviendo en un mundo escindido.

Esto es, un mundo social, espacial y culturalmente polarizado entre "grupos y funciones que agregan un alto valor, por un lado y, por el otro, grupos y funciones devaluados y espacios deteriorados. Esta polarización conduce a una creciente integración del núcleo social y espacial del [sistema mundial], al mismo tiempo que fragmenta a los espacios y grupos devaluados, amenazándolos con una completa irrelevancia social".Más aún. Podría decirse que todo lo global y ciber—carreteras de información, conexiones de Red, comunidades virtuales, hipertexto, escuelas conectadas, división del trabajo internacional y todo lo demás—sigue esa misma ley de bronce de la polarización. En vez de una nueva conciencia global e interconectada lo que existe por ahora es una conciencia dividida; en vez de una tendencia convergente hacia la sincronía en el ciberespacio lo que hay es un espacio que funciona a la velocidad de la luz y otro donde el ritmo de la vida sigue apegado a la carreta o el ferrocarril.

Paradojalmente, podría ser que América Latina esté bien preparada para vivir en medio de esos contrastes temporales y espaciales. En efecto, su propia cultura ha debido acostumbrarse a acomodar muy diversos mundos simbólicos y diferentes matrices tecnológicas a lo largo de su evolución. Quizá por eso, también, su literatura se hizo famosa al difundir urbi et orbi una particular noción del realismo mágico, que es justamente un mundo donde se combinan dioses indígenas con informatización, analfabetismo con televisión y comunidades ancestrales con visiones utópicas de redención social. Como si aquí, en esta región, "la más transparente", todo tuviera que subsistir y coexistir, especialmente el pasado más arcaico con los sueños alucinados sobre el futuro.

Por el momento—según dice uno de los mayores escritores latinoamericanos—nos asombra constatar que cientos de años transcurridos no han logrado "dejar atrás los tiempos múltiples, circulares, y al cabo simultáneos, de las culturas".Las culturas vuelven a unir así, al menos aparentemente, lo que la sociedad y la economía separan.Puede ser que tal sea el destino de los pueblos que sólo a duras penas logran progresar. Y que antes de haber completado un ciclo histórico—la reforma religiosa, la construcción de democracias estables o la revolución industrial, por ejemplo—se ven propulsados a ingresar en el siguiente.

Hoy nos vemos lanzados a la globalización, a la revolución de la información, a la posmodernidad y a la cibercultura. Estamos obligados por lo mismo, como hace quinientos años cuando llegaron los españoles a nuestras costas, a transformarnos e ingresar a la aldea global. Pero a diferencia de los pueblos que van rápido porque todos los vientos corren a su favor, nosotros llegamos mal preparados al encuentro del futuro y remamos contra la corriente. De allí también la necesidad de que la parte desarrollada del mundo no se deje llevar por un espejismo—confundiendo su propia imagen con la del mundo entero—y se disponga, más bien, a cooperar con el resto para que así un día los últimos sean los primeros y "el fuego y la rosa sean uno.

Notas

1 John Browning (1997), Pocket Information Technology; Londond, The Economist Books
2 Martin Irvine (1998), Global Cyberculture Reconsidered: Cyberspace, Identity, and the Global Informational City
3 Nicholas Negroponte (1998), "The Third Shall Be First"
4 Ver Erik Chian-Yi Lee (1998), "Cultural Recognition and the Internet"
5 UNDP (1999), Human Development Report 1999
6 Eric Arnum and Sergio Conti (1998), "Internet Deployment Worldwide: The New Superhighway Follows the Old Wires, Rails, and Roads
7 Manuel Castells (1999), "The Information City is a Dual City: Can it be Reversed?". En D.A. Schön, B. Sanyal, and W.J. Mitchell (eds) High Technology and Low Income Communities; Cambridge, Massachusetts, MIT Press, p. 29
8 Carlos Fuentes (1992), "La Situación Mundial y la Democracia: Los Problemas del Nuevo Orden Mundial". En vv.aa., La Situación Mundial y la Democracia, México, Fondo de Cultura Económica (Vol.1), p. 15
9 De T.S. Ellit, Four Quartets, Little Gidding Domingo, 27 de Febrero de 2000